Por Diego Cerda Seguel
Avance de Estudio, Santiago, Febrero 2010
Uno de los aspectos más importantes de todas las visiones del siglo XXI es sin duda la centralidad de la Ciencia y la Tecnología, que la trasforma en un bien estratégico de inscripción mayúscula para la construcción del país, en la actualidad y en su proyección. Ciencia y Tecnología se identifican a los bienes estratégicos por excelencia en el ámbito global y local. Por esto una política de ciencia, tecnología e innovación será desde ya una visión con un fuerte componente estratégico, y también político estratégico, en el cimiento de la política nacional. De ello surge una alianza manifiesta entre las actividades de conocimiento e innovación, que involucran elementos del Estado, institucionales y privado. Esto en alianza con las necesidades y requerimientos de innovación para la Defensa y en el desarrollo de bienes avanzados de uso dual que consigan impulsar nuevas industrias nacionales las que a su vez sean competitivas globalmente e incentiven el crecimiento de un mercado local de innovación.
Mediante del análisis del estado de la cuenta de ahorro de las Fuerzas Armadas, de US$ 3.500 millones de dólares aproximados (su monto exacto es secreto) (1), cuya destinación corresponde por Ley a usos de la Defensa, se propone someter a consideración la utilización de fondos derivados de ese ahorro en la promoción de la investigación y desarrollo en tecnologías de usos duales, buscando ser coherente al espíritu de la Ley que es otorgar esos recursos a las Fuerzas Armadas, lo que a su vez entrega una herramienta de integración civil – militar tanto en el esfuerzo de Defensa como en el esfuerzo de crecimiento de las capacidades productivas nacionales por medio de la innovación.
Las Fuerzas Armadas tienen una extensa experiencia en la promoción y desarrollo de tecnologías de uso dual, así como en la integración de trabajo con empresas e instituciones de educación, investigación e innovación. Esto supone una capacidad institucional cada vez más consolidada para interactuar con diversos actores de innovación nacionales en torno de los usos duales como camino para el impulso de desarrollo de nuestra economía.
En estos últimos 20 años de democracia el concepto de tecnologías de usos duales no ha sido considerado como un elemento importante en el diseño político económico nacional. Un interesante documento de 1991 presentado en el Simposio de Industria de Defensa organizado por ASMAR, por el entonces ministro de Economía Carlos Ominami, da cuenta de la política de desarrollo de la industria militar, en la cual reiteradamente subraya la importancia de los usos duales de variadas áreas de su producción, asimismo hace referencia al fructífero trabajo de complementación entre instituciones armadas con universidades y privados (2); sin embargo, estas constataciones no han prosperado en el imaginario político nacional, de forma que se represente una visión política nuclear de los usos duales como motor del fomento a la actividad científico tecnológica y su aplicación en innovación productiva.
En el Libro de la Defensa 2010 se establece claramente la relevancia de la política de innovación: “La promulgación de la política de ciencia y tecnología de la defensa nacional y la creación del Consejo Superior de Ciencia y Tecnología son dos importantes hitos que apoyan la coordinación, desarrollo y fortalecimiento interinstitucional de las actividades de investigación científica y tecnológica. Estas iniciativas permiten posicionar a la ciencia, la tecnología y la innovación, como factores claves en el desarrollo de la fuerza de las instituciones de la defensa nacional. Asimismo, permite coordinar los esfuerzos que realizan distintas instancias ministeriales en el fomento, promoción, desarrollo y financiamiento de proyectos de ciencia y tecnología en el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.” (3). En esta definición, sin embargo, es notoria aquí la ausencia de una valoración de la innovación de uso dual y su importancia potencial para generar una visión integrada de la innovación que, teniendo un centro en las necesidades de las FFAA, abarque también las oportunidades económicas y sociales de usos duales resultantes de estas investigaciones.
Al revisar el Programa de Gobierno de Sebastián Piñera 2010-2014 (4), y al analizar la propuesta de políticas de ciencia, tecnología e innovación, se constata la ausencia de una expresión sobre su relación potencial con la Política de Defensa, sin embargo al analizar la política de Defensa, queda clara la importancia de la investigación y desarrollo de las industrias militares en asociación interinstitucional: “…en lo referido a investigación científica y tecnológica, buscaremos promover donde ello sea eficiente, una creciente asociación entre las FFAA e instituciones de investigación nacionales para el desarrollo de soluciones locales a algunos de los desafíos estratégicos de la Defensa”. Las propuestas políticas sin embargo, no dan cuenta del elemento convergente que aquí se propone, que son las tecnologías de usos duales como puente de un esfuerzo común por el desarrollo nacional; sobre cuya importancia estratégica se plantea un eje nuclear para incentivar el financiamiento y el respaldo a los programas de innovación, tanto intersectoriales e interinstitucionales en alianza con el mundo militar.
La preparación de capital humano y de una infraestructura avanzada de investigación, desarrollo, prueba y producción persigue un beneficio dual tanto para la suficiencia y sustentabilidad estratégica de la Defensa, como para la generación de riqueza y crecimiento sustentable para Chile. En este sentido, de acuerdo a la urgencia del problema energético nacional y global, es importante que el desarrollo de tecnologías que aprovechen nuevas fuentes de generación, almacenamiento y rendimiento de energía sea tomado como una prioridad de la innovación dual.
Reconocemos que el boom del precio de los metales puede acabarse, así también la Ley Reservada del Cobre podrá ser derogada, sin embargo la proyección de futuro centrada en las ciencias aplicadas a la innovación como motor de la economía indica la oportunidad para realizar una inversión visionaria de este ahorro en el desarrollo formativo y productivo del país. Los usos duales se presentan como la mejor opción de inversión del pasivo de Defensa. Situándolo en el ámbito de las innovaciones, construyendo laboratorios de experimentación, formando capital humano, creando capacidades para la economía, es una forma propicia de apostar por el trabajo científico tecnológico nacional orientado a las capacidades de producción, sustento de la visión y proyección de Chile en el siglo XXI.
Notas:
1.- Patricio
González. “Defensa recibe US$ 317 mills. de CODELCO por Ley Reservada”. Diario El Mercurio,
2.- "Orientaciones para una política de desarrollo de la industria de bienes de uso militar en Chile", Revista Fuerzas Armadas y Sociedad, Año 6(4): 50-59.
3.- Libro de la Defensa. Capítulo XXII.1.
Política sobre Ciencia y Tecnología.
En sitio Web del Ministerio de Defensa Nacional de Chile: http://www.defensa.cl visitado en
4.- Sitio Web: http://pinera2010.cl/programa-de-gobierno/
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