VIA SOBERANA PARA BOLIVIA. NORTE DE ARICA. SOBERANIA SOBRE EL FLUJO-VIA

En Estudio ANPE 2006 se planteó el siguiente concepto de Geopolítica Regional: Una carretera de altos estándares, cerrada al territorio chileno, con varios pasos inferiores que permitan la continuidad del territorio soberano chileno hacia la frontera norte con el Perú. Este concepto de Soberanía sobre el flujo, es decir la carretera, no implica entrega de territorio, de tierra a Bolivia, sino de una Vía.

En la investigación de 2006 "Apreciación Geopolítica Regional Sudamericana. Estudio de Escenario para la Planificación Político Estratégica Nacional Apreciación Geopolítica RegionalSudamericana. Estudio de Escenario para la Planificación Político Estratégica Nacional"; cuyos derechos he recuperado luego de un plazo de 4 años en poseción de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos; se establece entre otras cosas el siguiente concepto:

"Chile no necesita entregar a Bolivia territorio alguno, ni soberanía alguna sobre su territorio, pero sí puede ofrecer una ruta soberana, estableciendo un salto conceptual al establecer la posibilidad de dotar de soberanía a un flujo.

En estos términos Chile puede ofrecer un
acceso soberano que no signifiquen ni entregar territorio ni dividir el territorio
nacional. Se puede ofrecer la creación de una nueva carretera construida por
Chile al norte del Valle de Putre, la cual sea entregada a Bolivia en calidad de
ruta soberana al Pacífico conectando con La Paz u Oruro. Esta ruta debería
estar construida con los más altos estándares internacionales, con una vida útil de
al menos 20 años, y capacitada para el transporte pesado de mercancía en los
dos sentidos hacia y desde el Pacífico. Chile puede construir esta carretera con
recursos propios bajo la forma de un empréstito internacional que Bolivia pagaría
en determinado plazo. Una ruta soberana al pacífico que no divida el territorio
chileno implica varios pasos inferiores que permitan mantener el territorio nacional
íntegro.

En estos términos Chile puede ofrecer un acceso soberano que no signifique ni entregar territorio ni dividir el territorio nacional. Se puede ofrecer la creación de una nueva carretera construida por Chile al norte del Valle de Lluta, la cual sea entregada a Bolivia en calidad de ruta soberana al Pacífico conectando con La Paz u Oruro.

Esta ruta debería estar construida con los más altos estándares internacionales, con una vida útil de al menos 20 años, y capacitada para el transporte pesado de mercancía en los dos sentidos hacia y desde el Pacífico. Chile puede construir esta carretera con recursos propios bajo la forma de un empréstito internacional que Bolivia pagaría en determinado plazo.

Una ruta soberana al pacífico que no divida el territorio chileno implica varios pasos inferiores que permitan mantener el territorio nacional íntegro.

Complementario a esta carretera, Chile ofrece a Bolivia un muelle con calado suficiente para grandes cargueros de gas y granos. Este muelle está conectado con la carretera boliviana. Tanto el muelle como la ruta constituyen soberanía boliviana, por tanto los ciudadanos bolivianos no tendrán que detenerse en ningún puesto fronterizo para acceder al Pacífico.

Arica se deberá declarar un puerto libre, abierto, bajo control chileno. Las obras involucradas son monumentales, pero implican un desarrollo asegurado para todo el siglo XXI.

En contraparte Bolivia da por definitivamente solucionado su demanda y permite la venta de gas a Chile mediante contratos válidos y permanentes.

Bolivia además debe asegurar una significativa provisión de agua a la población e industrias chilenas del norte. El agua boliviana podría transformar el desierto en vergel, transformando las vidas de los habitantes

del extremo norte chileno. Gas y Agua, estos son los elementos que Chile debe valorizar en las conversaciones con Bolivia. Otro factor de interés para Chile es que se nos permita establecer nuestra propia vía soberana a través de Bolivia, para conectar San Pablo por otro puerto chileno, que puede ser Mejillones o Iquique.

Si un acuerdo de estas características es alcanzado, Chile podría incorporarse a todos los proyectos sudamericanos contando con las buenas relaciones de Bolivia que le permitirán convertir a Arica en un puerto de salida de toda la producción de la mayor parte de la Región, especialmente considerando la conexión Arica-Cochabamba-Santa Cruz-Corumbá-Campo Grande-San Pablo. El carácter nodal de Arica se vería enriquecido por las asociaciones que atraería de parte de inversores como Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay, así como Japón, China, Corea, etc. Esto indica que Arica comenzaría a crecer de una manera nunca antes pensada, por ello la provisión de agua de Bolivia debe ser una prioridad.

Con un puerto de Arica mejorado con capacidades intermodales, y con una profundización de su fondo marino, Chile contaría con una ciudad que aspiraría a ser la contraparte de la propia megápolis de San Pablo. La riqueza y expectativas de crecimiento que esta Visión evoca sólo puede compararse a los fenómenos de crecimiento asiáticos.

Pero para tomar en serio esta Visión, Chile debe primero tener líderes capaces de escucharla sin las contenciones mentales que han caracterizado a los chilenos durante tanto tiempo. Se necesita la capacidad visional desarrollada y sintonizada con los criterios de realidad (deslimitados) propios de la globalización y el siglo XXI." Páginas 204-205. En: Biblioteca ANEPE.

 

 

 

 

 

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